“Es mejor callar y obrar que hablar y no obrar”.

PALABRAS EN RUTA:

“Es mejor callar y obrar que hablar y no obrar”.

Juan Manuel Sayago

El aparentar lo que uno no es; el decir y no hacer, es derechamente ser incoherente con la propia vida. San Ignacio de Antioquía decía que “Es mejor callar y obrar que hablar y no obrar”.

Ellos “dicen y no hacen” es adonde apunta el Señor frente a los fariseos y Maestros de la Ley, no por su opción de vida de fe sino por su modo de vivirla. Es por su hipocresía de no cumplir lo que predican y más aún de exigírselos a otros. Así, su falta radica en que no hacen lo que dicen y su pecado es la incongruencia al no vivir lo que predican. Ellos tienen el poder, pero les falta la autoridad, ya que es su misma conducta la que los desacredita.

Pero volviendo la mirada sobre nosotros mismos, vemos que caemos en una continua tentación: con frecuencia somos más exigentes y severos con los demás, pero comprensivos e indulgentes con nosotros mismos. Esa misma hipocresía que criticamos en otros, la vivimos continuamente nosotros, y quizás no en situaciones tan trascendentales sino en las cotidianas, que son las que al final pesan y valen. Experimentamos esa contradicción entre el ser y el decir, entre ser y obrar.

Pero la segunda crítica del Señor se dirige a que ellos no ven el propio interior y solo se preocupan por su exterior, es decir por su apariencia: obran para ser vistos por los hombres y no por Dios, haciéndose ciegos a sí mismos. En el Evangelio se explicita “Todo lo hacen para que los vea la gente».

Y en nuestro caso, no podemos negar que es muy fácil vivir pendientes de nuestra imagen, buscando casi siempre “quedar bien” ante los demás, pero ello no es real ni consistente. Estamos más atentos a nuestro prestigio personal, a buscarnos más a nosotros mismo que la verdad de nuestra vida. Desde la perspectiva de la fe, vivimos ante ese Dios que ve en lo secreto y que juzga y salva por aquello “secreto”.

En la vida de fe escuchamos frecuentemente que “yo no voy a la Iglesia porque todos son unos hipócritas”, y esgrimiendo la conducta incoherente de otros para sentirse justificados para renunciar a la fe y vida cristiana, o para vivirla “a su manera”, sin la Iglesia y lejos de ella. Vamos relajando no solo nuestra conciencia sino nuestro modo de vida, que actúa de acuerdo con ella.

Finalmente ¿como salvamos nuestra situación? Yendo a lo esencial de nuestro modo de ser en la vida: vivir esa coherencia entre el pensar, sentir y obrar. Y si ello se nos hace dificultoso, renovarnos una y otra vez. Pero para ello, es necesario involucrarnos en este ser, hablar y obrar.

La auténtica libertad radica en la verdad de nuestra vida y en ella hallamos la genuina felicidad.

 


Trigésimo primero Domingo del tiempo ordinario


Libro de Malaquías 1,14b.2,1-2b.8-10. 

¡Maldito sea el tramposo que tiene un animal macho en su rebaño, lo ofrece en voto y después sacrifica al Señor uno mutilado! Porque yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones.

¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes!

Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición y maldeciré sus bendiciones; ya las he maldecido, porque ustedes no se deciden a hacer eso.

Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Leví, dice el Señor de los ejércitos.

Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepción de personas al aplicar la Ley.

¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres?

 


Salmo 131(130),1.2.3. 

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.

No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.

Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.


Primera Carta de San Pablo a los Tesalonicenses 2,7b-9.13. 

Si bien, como Apóstoles de Cristo, teníamos el derecho de hacernos valer. Al contrario, fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos.

Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos.

Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga.

Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.

 


Evangelio según San Mateo 23,1-12. 

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
“Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar ‘mi maestro’ por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar ‘maestro’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen ‘padre’, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco ‘doctores’, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”.


 

 

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: